viernes, 23 de abril de 2010

Jamás olvidaré el martes en que me rescataste, el viernes que me besaste
y el sábado que me llevaste a bailar.
Tampoco olvidaré el domingo, ni nuestros miércoles,
mucho menos los jueves que me resultaban eternos cuando no te veía.
Espero que la vida te dé sonrisas y felicidad...
Qué yo te dí todo el amor del mundo
y aún así no fue suficiente motivo para quedarte.

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